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Elaborado por MSE
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Promoción 1967
Unidos en Don Bosco
Los exalumnos agradecemos al altisimo el haber recibido
la enseñanza de Don Bosco, lo que nos permite poner un sello a todos
los actos de nuestra vida
La promoción 1967, una
de las tantas promociones que conforman la Unión (UES), y contribuyendo
al engrandecimiento de esta Unión, la coloca en esta vitrina, ‘globalizando’
nuestra presencia y accionar, y dando testimonio de nuestro agradecimiento y
cariño a la Congregación Salesiana. Estamos atentos a cualquier
comunicación
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| Actualizamos este portal exalumnal después de casi 5
años y ad-portas de cumplir los cuarenta años de haber egresado
de las aulas salesianas. Animados por el nuevo aniversario nos prestamos a recibirlo
buscando el mismo éxito que tuvimos al celebrar nuestros 35 años,
donde nos reunimos 65 compañeros en los tres días que programamos
para la celebración, de 120 jóvenes que constituyeron la promoción
67, considerando en este número los 90 muchachos que terminamos el quinto
de secundaria del Colegio Salesiano más los compañeros que si
bien no concluyeron sus estudios secundarios con nosotros, compartieron algunos
años de nuestra educación escolar y que en el tiempo han demostrado
que los puentes que nos unen son de singular valor.

Empaña nuestros preparativos la pérdida en el
año 2005 de dos de nuestros compañeros: Lucho Villena y Mario
Bretel. Sobretodo la de este último, el cual fue un líder indiscutible
de la promoción, de gran optimismo y corazón. Con Boliche (como
cariñosamente llamábamos a Mario) y con Lucho Araujo que falleció
hace más de 15 años, la promo ha perdido dos importantes líderes
de la unión promocional. El recuerdo de ellos debe llamarnos a reflexión
por su inagotable interés de reunirnos y mantener los lazos de la amistad
que nos une. Es también innegable que los acontecimientos de la UES y
la Congregación nos duele, obligando a tomar la posición principista
que la 67 ha asumido. No podemos dejar de señalar que la 67 ha demostrado
en su vida promocional que el rol como exalumnos salesianos debía darse
en la institución que los aglutina. Sus esfuerzos en las directivas en
que intervino, en las actividades que efectúo, en sus almuerzos anuales
siempre en la UES, en las colaboraciones que hizo, en la valoración de
sus profesores (que a su vez son profesores de muchas generaciones de exalumnos),
son algunas de las muestras del compromiso y afecto que la Promo 67 mantiene
con la institución.
Empezamos así los preparativos, creyendo que el espíritu
de nuestra amistad y unión nos mantendrá vigentes. Todos, como
siempre, contribuiremos en realzar esta especial fecha. Nuestro espíritu
personal y como grupo humano sabrá salir adelante. No debemos dejar de
lado, que cada uno debe aportar lo mejor de ese espíritu alegre, amical,
responsable, competitivo, cuestionador y a veces rebelde que nos unió.
Porque somos LA PROMOCIÓN 1967 DEL COLEGIO SALESIANO DE LIMA.

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| Quienes en el año sesenta y siete de este siglo terminamos la secundaria, no teníamos entonces idea cabal del significado de nuestra educación. Quizá por ello nos tomó diez años madurar la integración. Hoy, estamos unidos. Después de veinte años reuniéndonos anualmente, se han fortalecido la amistad, afecto y solidaridad. Estos lazos nos permiten, grupal o individualmente y de diversas formas, acudir en apoyo de aquel que lo necesita. Sin duda, la continuidad de trato nos mantiene unidos, más cuando de ella son participes nuestras familias. Ahora pensamos, sin soberbia, que al permanecer con todo su vigor el recuerdo de haber egresado de una casa de formación salesiana, nuestra educación tiene un gran significado: nos ha permitido cimentar valores en una sociedad en que, cada vez más, estos se desvanecen. Nuestra identidad se forjó en el compañerismo y la amistad. Con mirada atenta de afecto, nuestros maestros fomentaron esa identidad en razón de los demás. Se nos inculcó que nuestra pertenencia es en razón de los otros, en razón de nuestros condiscípulos, amigos y compañeros. Hoy, no sólo nos reunimos nosotros, lo hacemos también con nuestros maestros. Cada año nos acompañan varios de ellos en el almuerzo de celebración y siempre mantendrán un lugar de preferencia en nuestra mesa. Algunos estuvieron innumerables veces hasta que el Señor los llamó pero siempre los tenemos presentes. Cuatro placas recordatorias colocadas en su honor en la UES los traen a nuestra memoria y, estamos seguros, también a la de muchos exalumnos de otras promociones que gozaron de su afecto y saber. Se nos formó, asimismo, en trascender por los de la promoción, por los demás alumnos y exalumnos. Se nos formó también en comprometernos con los demás, nuestra familia y la comunidad. A partir de ello, hemos logrado espíritu de cuerpo y pensamos que una colectividad como la que constituyen los exalumnos salesianos, formados todos en los mismos valores, puede trabajar unida por la integración. Mediante ella se pueden lograr grandes y pequeñas empresas. Al respecto, es pertinente recordar que, en uno de los actos celebratorios de las Bodas de Diamante de la presencia salesiana en el Perú (1966), el Jefe de Estado de ese entonces, refiriéndose al conjunto de los alumnos salesianos, dijo: "LAS VERDADERAS RESERVAS DEL PERÚ NO SE ENCUENTRAN EN LAS BÓVEDAS DEL BANCO CENTRAL SINO EN LOS ALUMNOS DE LOS COLEGIOS DE LA CONGREGACION SALESIANA." Al remembrar nuestra formación, treinta años después, pensamos que aquellos valores y principios recibidos tuvieron vigencia y, que trascendiendo incluso los propios horizontes temporales, seguirán vigentes el próximo siglo. Es entonces necesario redoblar intenciones de continuar cultivándonos en ellos, manteniendo vivo el propio espíritu a través de nuestra asociación exalumnal. La UES es un símbolo de pertenencia a la Familia Salesiana. Reuniéndonos aquí mantenemos vínculo con la salesianidad. Llegar a ella es hacerlo al hogar donde se encuentran los miembros de la familia sin importar la condición social o económica lograda por cada quien; es el lugar más próximo al espíritu de Don Bosco y aquel en el que, estableciendo presencia continua y compromiso con los demás, contribuiremos a mantener la visión que él tuvo de "antiguos alumnos". |
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